ACTUAR, COACHING E INTELIGENCIA EMOCIONAL.

Hablar de teatro o del arte de la actuación es hablar de lenguaje, cuerpo y emoción. A menudo a lo largo de nuestra formación académica recibimos conocimientos vinculados al desarrollo de nuestra inteligencia cognitiva, dejando a un lado otro tipo de inteligencias como la corporal o la emocional. El teatro abarca estas tres grandes dimensiones del ser humano, lenguaje, cuerpo y emoción. Para hacer teatro necesitamos nuestra mente, nuestras emociones y nuestro cuerpo tanto como el pintor un lienzo, un pincel, pinturas y creatividad. Sin lenguaje, emociones y cuerpo no podemos actuar como tampoco vivir.

El coaching fundamentalmente es una técnica que despierta en el ser humano su potencial y dado que no solo somos conocimiento, sino cuerpo y emoción, también necesitamos expandir toda nuestra capacidad en todos los aspectos. A largo de nuestra vida, en la mayoría de los casos hemos ido abandonando nuestro mundo emocional ya que la sociedad del imperio de la razón y el conocimiento las ha desvalorado e inutilizado.

Desde que Goleman a finales del siglo pasado popularizara el concepto de inteligencia emocional, avalado por otros pensadores anteriores como Torndike en 1920, o Wchesler en 1940, o corrientes ya extendidas con anterioridad como son, entre otras, la Gestalt, hablamos de nuestras emociones y cuerpo como parte esencial de ese todo que somos los seres humanos. Cuando hablamos de coaching y teatro hablamos de desarrollar nuestro potencial en toda su capacidad y de integrar lenguaje, cuerpo y emoción.

El teatro es una excelente herramienta para el descubrimiento y el aprendizaje. Nos invita a tener más conciencia sobre nosotros mismos dotando de voz a roles o personajes que habitan en nuestro interior. En ocasiones son personajes con los que nos relacionamos habitualmente y son conocidos para nosotros y por los que somos reconocidos por todos. A veces son personajes que habitan en nosotros y que no conocíamos de su existencia, pero que están y se manifiestan. En otros casos son roles que no nos gustarían que formasen parte de nosotros mismos y que habitan en nuestro interior, aunque los tengamos excluidos y no seamos conscientes de su presencia. El arte de la actuación nos permite explorar y jugar con todas las posibilidades del ser y darles luz a todas ellas. Y así dotarles de forma y voz.

Pero además en el teatro necesitamos del grupo como espacio de crecimiento. Es un arte donde habitan el “yo” y el “tú”. Es una actividad esencialmente de conjunto. Donde uno es en función del otro, permitiéndonos así descubrirnos, y descubrir al otro, reconocernos a nosotros mismos y al mismo tiempo reconocernos en el otro. Es un descubrimiento de mi “yo” y del “tú”. Es el yin y el yang, la luz y la sombra, la alegría y la tristeza… Sin opuestos no hay conflicto, sin conflicto no hay ni teatro, ni vida ni, por supuesto, crecimiento.

¿Qué sería de nosotros sin comprender los sentimientos de los demás? Peor aún, ¿qué sería de nosotros sin comprender nuestros propios sentimientos, sin saber exactamente qué nos pasa, qué sentimos y qué nos bloquea? Por ello es necesario desarrollar nuestra inteligencia emocional en toda su capacidad. Y esa es una maravillosa y excelente noticia. Los seres humanos tenemos más capacidades que las cognitivas. Tenemos emociones y con ellas podemos construir nuestro entorno y ellas son vitales en nuestra toma de decisiones tanto personales como profesionales. Con ellas construimos todo nuestro mundo afectivo e incluso intelectual. Si nos miramos a nosotros mismos nos damos cuenta que debajo de las decisiones aparentemente más racionales subyace nuestro mundo emocional. Queramos o no, ahí está.

Necesitamos tomar contacto con nosotros mismos y romper las barreras que nos frenan para tener una vida más plena. Necesitamos romper tabúes para crear un mañana más sólido y feliz. Necesitamos mirarnos a nosotros mismos para ser nuestra mejor versión e ir un poco más allá. Integrar nuestras emociones y hacerlas conscientes nos hará más libres.

Miguel Ángel Alaejos.

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

LOPE DE VEGA.

5 comentarios
  1. Sara
    Sara Dice:

    ¡Qué difícil controlar las emociones! Siempre presentes. Más cuando cohabitan con otras emociones… Qué buena herramienta la actuación para ser conscientes de ellas y modelarlas a nuestro antojo, al personaje… Aprender a sentir para ser feliz

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    • Montserrat Espadalé
      Montserrat Espadalé Dice:

      Como seres humanos siempre se nos dificulta encontrar el equilibrio entre lo emocional y lo racional. Sentimos culpa por dejarnos llevar del uno o del otro.

      Qué mejor que conocernos más a fondo y sin miedo afrontar lo que a veces por temor ignoramos que está en nuestro interior; qué mejor que lograr ser conscientes y dueños de nuestras decisiones; qué mejor que acoger lo que consideramos “defectos” y utilizarlos como herramientas a nuestro favor en lugar de verlos como obstáculos.

      Esto es parte natural del desarrollo personal, arístico y humano, pero el coaching nos provee una guía eficaz para lograrlo.

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  2. Marta
    Marta Dice:

    Qué fácil es decirlo pero qué difícil llevarlo a cabo uno mismo. El arte del sentir, del expresar, de emocionar y emocionarse. Ardua tarea.
    Miguel Ángel, gran profesional en el ámbito… Contigo, en el hacer de “reorientar”, todo es más sencillo.

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  3. Mireya
    Mireya Dice:

    El curso de teatro ha sido para mí mucho más que una actividad a la que acudir semana tras semana. Se convirtió en una terapia, algo nuevo y fresco que jamás había sentido. La posibilidad de dejarse llevar y poder dejar de ser uno mismo, para meterse en el papel de otro o la soltura que se adquiere en cuanto a lenguaje oral y gestual ha contribuido en mi formación personal. Para mí ha sido toda una revelación y espero volver a repetirlo un año más.

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  4. Ana
    Ana Dice:

    Excelente reflexión de todo lo que somos, siendo libres con nuestras emociones sin reprimirlas, aprendiendo a gestionarlas y que buena forma el teatro

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